Indudablemente todo monopolio provoca que la eficiencia no pueda ser alcanzada en modo alguno; ello redundará indefectiblemente en que no se pueda ser competitivo, y con ello que esos bienes o servicios sean obsoletos por dicha causa, precisamente por su falta de mejora.

La evolución de la economía del mercado ha permitido conocer algunos de los aspectos más positivos del modelo. Por ejemplo, se ha determinado que dentro de un mercado de tipo competitivo se logrará una utilización eficiente de los recursos, conduciendo al crecimiento económico y a un aumento de la competencia. Al mismo tiempo, existe una promoción constante por la innovación y la eficiencia, tendiendo hacia la competitividad y mejora continua de los procesos.

Otro de los beneficios es que se evita que los gobiernos e instituciones distorsionen las actividades económicas, respondiendo a diferentes intereses individuales o de grupos de poder. Por este motivo no se requiere de una planificación centralizada en donde las autoridades deben decidir sin tener completa información de los costos, preferencias y otros factores que afectan el equilibrio de mercado.

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En la misma línea, el Estado debería tener un rol de protector de los derechos de propiedad y el entorno competitivo. No obstante, los economistas no están a favor de todos los aspectos de la economía del mercado. El más problemático es que se generen problemas en términos de eficiencia, y por ende, la aparición de externalidades o fallos de mercado, entre los que destacan las situaciones de injusticia social, contaminación o exclusión que llevan al sector público a intervenir.

Los expertos también critican que pueden existir problemas en términos de eficiencia, y por lo tanto se creen situaciones de monopolios u oligopolios, reduciendo el nivel de competencia y aumentando los niveles de precios. Finalmente, puede llevar a una distribución de los recursos moralmente inaceptable.

A pesar de los aspectos a favor y en contra, ambas partes coinciden en que la economía de mercado permite un modelo descentralizado donde todos los problemas básicos se resuelven a través de la libre interacción de los individuos. De ahí que sea necesario un correcto funcionamiento de las señales, siendo los precios el más común para determinar la situación de mercado. Así mismo, es importante considerar que se distribuyen las rentas de los factores y la destrucción creativa, donde la competencia por las preferencias del consumidor genera innovación.